Remembering Woodstock 69'

Hace 40 años miles de jóvenes se unieron para sentir el aire fresco en sus mejillas danzando al ritmo de Hendrix o simplemente para divertirse con el fango como si fuera parte de un rutual al que eran invitados.




3 días de Paz y música donde los cuerpos de estos jóvenes se balanceaban unos a otros sintiendo en cuerpo y alma la misma filosofía de vida. Una filosofía en la cual estaban presentes las ideas de Marx, del Che y de todos aquellos pensadores que alguna vez soñaron con ser rebeldes.



1969, un año que marcaba no solo el fin de una década, sino, el fin de una era, la era "hippie". Una era en la que los valores establecidos por la sociedad no existían, solo prevalecían los del "flower power". Una era donde una bomba decía Paz y una pistola estaba cargada con balas de flores y burbujas.



Entonces todos estos extasiados jóvenes con sus pipas sicodélicas entrelazadas en sus labios, se dirigieron a una granja donde su terreno iba a desaparecer para convertirse en la cima del cielo cuando escucharan "Soul Sacrifice" de Santana. Todos a Woodstock decían sin saber que ese sería el fin de autobuses de colores con aroma a "hemp".



"Love and Peace" eran sus palabras preferidas que subían entrelazadas al humo que soltaba un cigarrillo de marihuana. Este humo que con estas simples dos palabras atrajo a un mar de rebeldes y los agrupo para que sintieran realmente lo que era la paz y el amor.



Solo las vibraciones que se producían por la música eran importantes, esos ritmos que los hicieron volar y viajar hasta lo más alto que sus conciencias se lo permitiesen.



Ya solo nos queda el recuerdo de estos tres días que no solo marcaron la historia de la música, sino a una generación que pedía a gritos libertad y revolución al ritmo de Joplin, Baez o de The Who. Una multitud que abrían sus mentes al ritmo de tambores que acentuaban el latido de cada uno de sus corazones. Una sub-cultura que nunca desapareció, que solo se alejó por un momento para regresar 40 años después a gritar Paz y Amor a una huminidad a la cual tres días de estas palabras no le serían suficientes para que entendiese sus verdaderos significados.




Como un rayo de sol que desvanece en el atardecer, así bajo el telon de Woodstock tres días que viviran nostalgicamente en la memoria de muchos.

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2 comments:

Amanda Manara said...

!Gracias! Son todo un regalo estas maravillosas fotos de aquellos días. Te seguiré.

Un beso

Amanda

Adri M. said...

Holaa Amandaa!!!
Un placer conocerte y muchisimas gracias por seguirme, es un gran honor. Como nos hubiese gustado disfrutar en persona de Woodstock, solo nos quedan las anécdotas y estas maravillosas fotos que nos hacen casi vivirlo.

Un beso,

Adri M.